CUIDAR LA ESCUELA, CUIDAR A NUESTROS CHICOS
El episodio que se produjo en la Escuela Primaria Nº 1 que derivó en una denuncia penal de una maestra por la agresión de la madre de una alumna, y una expresión pública de la madre señalando que a su hija le habían vulnerado derechos, el Comité de Distrito de la UCR se pronunció a través de un comunicado.
“Ante los hechos ocurridos recientemente en una institución educativa de nuestra comunidad, desde el Comité de la Unión Cívica Radical de Alberti queremos expresar nuestra preocupación y, fundamentalmente, reafirmar una convicción: ninguna situación, por difícil o injusta que pueda considerarse, justifica la violencia.
La escuela debe ser un lugar seguro para todos. Para los chicos, que tienen derecho a aprender, ser escuchados, cuidados y respetados. Para los docentes y trabajadores de la educación, que tienen derecho a desarrollar su tarea sin agresiones ni amenazas. Y para las familias, que deben encontrar canales institucionales donde plantear sus preocupaciones y obtener respuestas.
Los conflictos existen y deben ser atendidos. Pero para resolverlos están el diálogo, las autoridades educativas, los protocolos institucionales y, cuando corresponde, la Justicia. La violencia nunca puede convertirse en una forma aceptable de resolver nuestras diferencias.
También creemos que sería un error reducir lo ocurrido solamente a sus protagonistas. Este episodio debe invitarnos a discutir algo más profundo: qué escuela queremos y qué condiciones necesitamos para garantizar una educación de calidad, basada en el respeto, la convivencia y la responsabilidad compartida.
La educación atraviesa dificultades que no pueden ser ignoradas. Los docentes necesitan respaldo y herramientas para cumplir una tarea cada vez más compleja. Las familias necesitan instituciones capaces de escuchar y responder. Y nuestros chicos necesitan que los adultos seamos capaces de resolver nuestras diferencias sin convertirlos en espectadores o víctimas de nuestros conflictos.
El radicalismo tiene una historia profundamente vinculada con la defensa de la educación pública. Por eso creemos que nuestro lugar no está en alimentar enfrentamientos ni en elegir apresuradamente entre unos y otros. Está en defender principios.
Defender a nuestros chicos. Defender a quienes educan. Defender la escuela pública. Y defender el diálogo y la convivencia frente a cualquier forma de violencia.
Lo ocurrido debe ser esclarecido por las instituciones correspondientes. A nosotros, como comunidad, nos corresponde algo todavía más importante: trabajar para que no vuelva a ocurrir”.


