Héctor Matucheski, después del choque en la Ruta 5: «Fue milagrosa mi recuperación»
Tras sobrevivir al violento impacto frontal ocurrido en el kilómetro 112,850 de la Ruta Nacional 5, Héctor Matucheski transita la recuperación en su casa, con lesiones que todavía requieren controles y reposo absoluto. En una entrevista con Diario El Salado, recordó cómo se produjo el accidente, contó lo que vivió durante su internación y destacó la fe y el acompañamiento de la comunidad de Alberti: “Mi recuperación obedece a eso”.

En su casa, recostado en su cama y cumpliendo con el reposo que le indicaron los médicos, Héctor Matucheski comienza a transitar una etapa diferente después de uno de los momentos más difíciles de su vida.
El choque frontal ocurrido en la Ruta Nacional 5, a la altura del kilómetro 112,850, tuvo consecuencias dramáticas. En ese siniestro perdió la vida Yolanda Figueroa, mientras que Héctor resultó gravemente herido y debió ser trasladado al Hospital Blas Dubarry de Mercedes, donde permaneció internado en terapia intensiva.
Su evolución fue favorable y, después de varios días de internación, pudo regresar a Alberti. Sin embargo, el proceso de recuperación continúa. Tiene lesiones en los pulmones, costillas fisuradas, una fractura en el peroné, una lesión en la tercera vértebra lumbar y un hematoma importante en el hígado que requiere cuidados y reposo absoluto.
En diálogo con Diario El Salado, Héctor reconstruyó algunos momentos del accidente, contó cómo atravesó la internación y expresó su agradecimiento a los profesionales que lo atendieron, a su familia y a toda la comunidad que acompañó su recuperación.
“Fue un milagro”
—Verte así, obviamente en plena recuperación, pero poder charlar como lo hemos hecho en estos días, genera tranquilidad y es un aliciente saber que la recuperación va en marcha.
—La verdad que sí. Mirá, es un milagro. Un milagro realmente. Ni siquiera el cuerpo médico se explica una recuperación tan rápida. Fue un avance día a día. Caí en un cuerpo médico muy profesional, muy serio. La verdad, me atendieron muy bien en Mercedes y mi agradecimiento es para todos ellos. También quiero agradecer a toda la comunidad de Alberti, a todos los credos, a toda la gente que se solidarizó con mi familia, con las oraciones y las intenciones. Eso ayuda mucho, ayuda mucho a poder sanar.
—¿Cuál es la clave? ¿La fortaleza, el acompañamiento, la fe?
—Es la fe. Te digo sinceramente, yo sentí la presencia de Dios después del accidente. Fue milagrosa mi recuperación. Mirá, tengo los brazos, tengo las piernas, vos viste las fotos del accidente, puedo hablar con vos. La verdad, podría no estar acá, podría no estar acá.
El recuerdo del impacto
—¿Qué referencias tenés de lo que pasó?
—Venía transitando. Había ido a llevar a mi hijo a entrenar a Buenos Aires y venía de regreso. Tenía vía libre, unos 500 o 600 metros, y venía un tráfico importante hacia Buenos Aires. En forma intempestiva sale detrás de un vehículo, interpreto que era un camión, y se produce el impacto.
—¿Perdiste la conciencia en ese momento?
—No. Ahí fue todo muy rápido. Explotan los airbags, el polvo, los cristales. Me chocaron de frente. Yo venía impecable, normal, tranquilo, y fue cuestión de un segundo. No te da margen a nada. Quedé en el mismo lugar en el que iba, no tuve margen para maniobrar, para nada.
—¿Y después, en el hospital, cómo fue el proceso? ¿Estuviste consciente de lo que te estaba pasando?
—Sí, estuve consciente, incluso en el quirófano. Tenía mucha dificultad para respirar porque se me pincharon los dos pulmones. Me colocaron drenajes en ambos. Me hicieron ecografías y radiografías y comprobaron que estaban drenando. Inmediatamente trataron de que pudiera respirar. Después empezaron las curaciones. Estaba muy sedado, muy anestesiado por los dolores y por el impacto, pero no perdí el conocimiento nunca.
Una internación que también estuvo atravesada por la fe
Durante su internación en Mercedes, Héctor permaneció en un sector de terapia intensiva. Allí recibió la visita de un sacerdote que le llevaba la comunión y le administró la unción de los enfermos.
—¿Tuviste contacto con la otra persona que sobrevivió al accidente?
—No, en ningún momento. Yo estaba en un sector de la terapia y él estaba en otro. Me enteré de que estaba ahí por el sacerdote, que me llevaba la comunión. Después de dos o tres días empezaron a traerme la comunión. Me habían dado la unción de los enfermos, que me ayudó a recuperar. Pero no tuve contacto con él en ningún momento.
Héctor también contó que recién ahora comienza a reconstruir algunos detalles de lo que ocurrió fuera del hospital, especialmente cómo se enteraron sus familiares y cuál fue la repercusión que tuvo el accidente.
—Me voy enterando de cómo las redes sociales empezaron a difundir la noticia. Algunos periódicos de Chivilcoy y de Mercedes me habían dado por fallecido, pero afortunadamente se pudo aclarar.
También agradeció especialmente el acompañamiento recibido desde Alberti: “Tengo que agradecer fuertemente a toda la comunidad, el acompañamiento de Coco Gaute y de Martín Pulero, que estuvieron allá en Mercedes; Germán Lago, que estuvo en contacto con mi esposa todos los días, poniéndose a disposición. La verdad que todos los días tuve el acompañamiento del equipo de trabajo de Alberti”.
Dos meses de reposo y nuevos controles
La recuperación continúa y todavía quedan varias semanas de cuidados. Héctor deberá someterse a nuevos estudios para evaluar la evolución de las lesiones y determinar cómo seguirá el tratamiento.
—¿Cómo sigue ahora?
—El lunes tengo que presentarme a una declaración, porque me citaron de Tribunales. El jueves tengo que ir a ver al equipo médico para controlar cómo evolucionan los pulmones y las costillas, que tengo fisuradas, además del peroné y la tercera lumbar. Después de eso, ellos me van a indicar cómo continúa el tratamiento. Quieren controlar que esté todo bien. Tengo un hematoma muy grande en el hígado, que está encapsulado, así que por eso tengo reposo absoluto, para evitar que se complique.
—Por lo pronto, la recuperación es acá, en casa, con reposo y a la espera de la evolución.
—Exactamente. Tengo 15 o 20 días más de controles, pero son dos meses de reposo absoluto.
“Alberti tiene cosas muy lindas y esa es una de ellas”
Al momento de reflexionar sobre lo vivido, Héctor vuelve una y otra vez a un mismo concepto: el acompañamiento de la comunidad. Para él, las muestras de solidaridad, los mensajes, los llamados y las oraciones fueron una parte fundamental de este proceso.
—En situaciones críticas como esta, que marcan un antes y un después en la vida de cualquier persona, ¿qué te quedó de todo lo que les tocó vivir?
—El amor, el acompañamiento de toda la comunidad de Alberti. Se siente, Eduardo. Cuando hay mucha gente en oración y con buenas intenciones, se siente muchísimo. Era un caudal de mensajes, de llamados, de solidaridad. La verdad que ese acompañamiento se siente muy fuerte. Y vuelvo a decirte: mi recuperación obedece a eso. Alberti tiene cosas muy lindas y esa es una de ellas: la solidaridad. Es un pueblo que tiene cosas muy lindas.
La charla termina con el deseo de una pronta recuperación. Héctor todavía tiene por delante controles médicos, reposo y un proceso que llevará tiempo. Pero, después de haber atravesado una situación en la que reconoce que pudo no haber sobrevivido, hoy pone en palabras su agradecimiento y mira hacia adelante, sostenido por su familia, su fe y el afecto de una comunidad que estuvo pendiente de su evolución.


