17 de enero de 2026

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LA BARIGÜÍ NO DA TREGUA EN ESTE VERANO

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La presencia del barigüí, un pequeño insecto hematófago, ya no sólo es una problemática del interior bonaerense, ya preocupa a los vecinos del AMBA, especialmente en zonas cercanas a ríos y arroyos. Sin embargo, lejos de tratarse de una especie nueva, se trata de un fenómeno asociado a picos poblacionales vinculados a condiciones ambientales específicas.

“No son insectos nuevos. De repente son muy abundantes y nos llama la atención su presencia”, explicó el biólogo Andrés Visintin, especialista en artrópodos hematófagos.

El barigüí es un insecto diminuto, de apenas unos milímetros, muy parecido a la mosca doméstica pero mucho más chico. A diferencia del mosquito, su forma de alimentarse es distinta y eso explica por qué sus picaduras suelen ser especialmente dolorosas.

“Su pico es muy cortito. Sus piezas bucales son muy cortitas, no como las de los mosquitos, que pueden llegar directamente a un vaso sanguíneo”, detalló Visintin.

En lugar de pinchar, el barigüí rompe el tejido de la piel, corta pequeños capilares y genera una mínima acumulación de sangre: “Se hace como una pequeña lagunita de sangre y ellos se alimentan de ahí”.

Si bien suelen asociarse a zonas cercanas a ríos, arroyos o humedales, los barigüíes pueden encontrarse también a varios kilómetros de esos lugares. Esto se debe a la capacidad de desplazamiento de las hembras, que son las que se alimentan de sangre.

“Las hembras se pueden desplazar varios kilómetros de donde nacieron. Por eso pueden estar lejos de los cursos de agua, aunque lo habitual es encontrarlos cerca”, explicó el especialista.

Según Visintin, los picos de población están directamente relacionados con temperaturas elevadas y lluvias que modifican el caudal de los arroyos y favorecen su desarrollo.

“De repente se dan temperaturas altas o cierta corriente de agua producto de las lluvias, y eso genera estos picos que llaman la atención”, señaló.