«Una experiencia que comenzó desde la educación y la divulgación científica pueda ser conocida, discutida y tomada como referencia en otros lugares es, para nosotros, una enorme satisfacción»
La astronomía albertina tuvo una participación destacada en la 68ª Reunión Anual de la Asociación Argentina de Astronomía, realizada durante varios días en San Juan. Hasta allí viajaron integrantes del CIIE N° 2 “Cielos Albertinos”: los profesores Marcos Santarossa, Gastón Moyano y José Acosta.
El encuentro reunió a investigadores, estudiantes y especialistas de Argentina y otros países vinculados con la astronomía, la astrofísica y la física. En ese contexto, Santarossa presentó el trabajo desarrollado en Alberti sobre contaminación lumínica, una problemática que excede el campo de la astronomía y tiene impacto sobre el ambiente y la salud.
El proyecto albertino despertó interés entre especialistas y responsables de observatorios internacionales, particularmente por la experiencia de haber logrado convertir una preocupación científica y ambiental en una ordenanza municipal.

—Marcos, ¿cómo dimensionamos lo que les tocó vivir a ustedes en estos días en San Juan?
—La verdad que es una experiencia difícil de explicar si uno quisiera acercarle a todos lo que uno sintió y, sobre todo, lo que se vivió. Estamos hablando de la 68ª Reunión Anual de la Asociación Argentina de Astronomía, un lugar que durante cinco o seis días reúne a los investigadores más importantes de nuestro país y también de otros lugares del mundo en astrofísica, astronomía y física. Para nosotros fue la posibilidad de encontrarnos con personas que no conocés o que has leído muchas veces y, sobre todo, conocer qué se está haciendo actualmente en astronomía, astrofísica y física como ciencias de frontera. Estamos hablando de investigaciones de los últimos meses y de los últimos años.
—En ese contexto también tuvieron la posibilidad de trasladar la experiencia de Alberti vinculada con la contaminación lumínica y la búsqueda de reducir ese impacto.
—Tal cual. San Juan tiene el CASLEO, el Complejo Astronómico El Leoncito, que está padeciendo desde hace un par de años la problemática de la contaminación lumínica. Estamos hablando de un telescopio de investigación internacional. Chile alberga una parte muy importante de la astronomía mundial y también está teniendo algunas dificultades, por lo cual la problemática de la contaminación lumínica es muy delicada. Ellos se hicieron eco del trabajo que hicimos en Alberti porque no solamente es una cuestión para la astronomía. Tiene mucho que ver con el ambiente, con el ciclo circadiano del sueño en los seres humanos, con determinadas enfermedades, con la fauna nocturna y también con la flora. Genera todo un descontrol que es importante considerar.
—¿Cómo fue concretamente la presentación de la experiencia de Alberti?
—El segundo día, el martes, por la tarde hubo ponencias que tenían que ver justamente con esta temática. Había experiencias, y la nuestra fue una de ellas. Las otras cuatro ponencias estaban vinculadas con la parte más técnica de los dispositivos que existen a nivel mundial para menguar o mitigar la contaminación lumínica. También participó un funcionario de Chile que coordina la dinámica de los observatorios de ese país y un español que trabaja sobre contaminación lumínica en Valencia. Lo que uno nota es que, particularmente en Chile y Europa, hay un montón de legislación al respecto y, sobre todo, tiene que ver con el tipo de luz que se está utilizando. Hoy se están utilizando luces de entre 2.000 y 3.000 Kelvin, tecnología LED de tonalidades rojizas o anaranjadas. Para que la gente tenga una referencia, son tonalidades similares a las de las lámparas de sodio que cotidianamente utilizamos, porque son las que en menor medida contaminan. En América Latina estamos bastante rezagados y con una idea muy equivocada de cómo se gestiona la iluminación. Lo que encontraron en Alberti es esta posibilidad de pensar, con la infraestructura que ya tenemos armada, cómo podemos reducir la contaminación lumínica. Ahí contamos un poco el trabajo que se está haciendo en Alberti y algunas ideas que se están proyectando.

—A partir de esta participación, ¿se le abre al Observatorio Astronómico un nuevo panorama en cuanto a vinculaciones y posibilidades de trabajo?
—Sí, claramente. Poder ir a estas reuniones y contactarse con esta gente abre un montón de caminos, no solamente porque conocés a las personas, sino porque trazás relaciones y contactos. Por ejemplo, después de la ponencia se acercaron personas que administran los telescopios Gemini en Chile, el VLT y el observatorio ALMA. Una de esas personas estaba muy interesada en conocer más en detalle la situación de Alberti para poder llevar estas ideas a Chile y a otras partes del mundo. Están preocupados por lo que te decía recién de la contaminación. De todos los observatorios que había ahí, el nuestro era el que tenía más tinte educativo y de divulgación en torno al ambiente. Eso dentro de la comunidad científica a veces queda en un segundo plano y es justamente lo que hoy está dificultando la observación desde el planeta. Se llevaron la experiencia de Alberti, quedamos en contacto y probablemente tengamos en el futuro cercano algún tipo de comunicación o trabajo vía Zoom.
—¿Qué significa para ustedes que una experiencia que nació en Alberti genere interés en ámbitos científicos de esta magnitud?
—Es un honor poder hacerlo, porque nos permite nutrirnos de su conocimiento y que ellos también vean cómo trabajamos nosotros. Y no solamente por la ordenanza municipal. Quedaron maravillados de que haya una ordenanza, porque uno de los problemas que tienen en otros lugares es justamente no contar con legislación al respecto. La idea ahora es seguir de cerca el proyecto, ver cómo evoluciona en los próximos meses y años y continuar generando estos vínculos. Porque, en definitiva, lo que estamos haciendo desde Alberti no es solamente trabajar para tener mejores cielos para observar las estrellas. También estamos hablando de ambiente, salud, biodiversidad y eficiencia energética. Y que una experiencia que comenzó desde la educación y la divulgación científica pueda ser conocida, discutida y tomada como referencia en otros lugares es, para nosotros, una enorme satisfacción.



