10 de abril de 2026

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SE INAUGURA EL OBSERVATORIO ASTRONÓMICO CIELOS ALBERTINOS

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Este viernes será inaugurado el primer observatorio de la pampa húmeda, un nodo de educación, investigación y divulgación de la astronomía convertido en una dependencia de la Dirección General de Cultura y Educación para que su estructura y recursos estén asegurados dentro del sistema educativo.

Ya en la recta final, el centro “Cielos Albertinos” corona casi una década de esfuerzos que acompañó toda la comunidad y que se dedicará a hacer divulgación de la astronomía, investigar e inspirar vocaciones científicas, y organizar actividades astroturísticas.

Contará con cuatro telescopios newtonianos [que utilizan un espejo cóncavo primario y un espejo secundario plano diagonal para reflejar la luz hacia el ocular, y permiten hacer astrofotografía, tomar mediciones y ver con nitidez distintos objetos celestes] de 200 milímetros de diámetro. Uno de ellos tiene “seguimiento”; o sea, que va compensando la rotación de la tierra para que se vea el objeto siempre en el mismo lugar. También tendrá ocho binoculares, filtros solares y una cámara para tomar fotografías del cielo. Además, dispondrá de un telescopio refractor [que en lugar de espejos, captura la luz de objetos distantes y la dirige hacia el ocular, donde se puede observar la imagen ampliada, por medio de lentes]. El instrumento principal es un telescopio Ritchey-Chrétien (RC) de 16 pulgadas con espejo primario hiperbólico, apto para investigación, ya que permite hacer estudios de brillo estelar, de estrellas dobles, espectrografía y fotometría. Además, el lugar tiene fibra óptica y monitoreo constante.

“Nos permitirá avanzar en la ciencia ciudadana, en el aporte que podemos hacer desde el amateurismo a la astronomía profesional –se entusiasma Marcos Santarossa, promotor de la idea y creador del centro científico y turístico–. El cielo es muy complicado de escudriñar, de modo que por más que haya observatorios en todo el mundo, el aporte de los aficionados (por ejemplo, en el seguimiento de asteroides) se puede cargar en páginas digitales y se procesa a nivel mundial”.

La historia comenzó en 2017 y ahora podrá concretarse. Al principio, el municipio les donó dos equipos grandes, con binoculares, y crearon un club de ciencias. Integrado por chicos de diferentes escuelas, pero sobre todo de la Secundaria N° 2, iban a plazas, a pueblos cercanos, organizaban observación de eclipses o eventos sobre efemérides del cielo. Un momento “épico” se produjo durante el eclipse solar del 2 de julio de 2019. “Estaba nublado y, justo en el momento de la totalidad, se descubre el cielo y se puede observar el eclipse. Fue algo maravilloso”, recuerda Santarossa. 

Como el club iba creciendo, se les ocurrió la posibilidad de poner en valor una escuela rural, la Primaria Número 8 “José Inocencio Arias”, que hacía 12 años permanecía cerrada y se estaba deteriorando con rapidez. “Íbamos con los chicos, pero no podíamos ingresar por el estado de abandono y de precariedad en el que se encontraba; usábamos el predio para hacer observaciones y actividades de campo –detalla Santarossa–. Entonces, el intendente decide gestionar, junto con la Dirección General de Cultura y Educación de PBA, la posibilidad de refaccionar la escuela y ahí nace lo que se convertiría en el complejo astronómico”. 

Corría 2020, con la pandemia se retrasó todo, pero finalmente en 2021 se puede finalizar la obra y el predio pasa a pertenecer a la comunidad, a llenarse de familias, estudiantes… Los fines de semana se organizaban campamentos científicos, encuentros con las estrellas, charlas sobre cosmogonías de pueblos originarios, del pueblo persa, de los griegos, de los romanos, sobre la historia de las constelaciones y, por supuesto, observaciones.

Ya en 2022, recibieron a investigadores del Conicet y a Alberto Sileoni, titular de la Dirección General de Cultura y Educación de PBA, y nace la posibilidad de construir un observatorio de astronomía y divulgación de las ciencias. El primero de la Provincia y el único nacido en una escuela secundaria pública.  

“Cielos Albertinos” se apoya en tres ejes fundamentales: el educativo, el de investigación y el de turismo. Pero también aborda la producción, porque pudieron instalar una estación meteorológica que registra variables atmosféricas que les sirven a los productores agropecuarios de la zona, como la humedad y la temperatura de superficie, la dirección del viento, la lluvia, el porcentaje de insolación, todas ellas importantes para el cuidado de los cultivos. En este aspecto confluyen proyectos de forestación y otros, que fueron encarados por los chicos: hacen estudios de campo, toman registros de la tierra, hacen análisis por microscopio, preparan compostaje con los residuos orgánicos de las meriendas y los desayunos escolares.